El desafío de Paraguay


Paraguay es hoy noticia en el mundo por el reciente juicio político al ya ex presidente de la República, Fernando Lugo, y por la consecuente crisis política que atraviesa. La situación permite reflexionar sobre la realidad actual de uno de los países más desconocidos del subcontinente.

Con cerca de seis millones y medio de habitantes, este país mediterráneo de América del Sur se caracteriza, entre otros aspectos, por ser un país bilingüe (español/guaraní), por poseer parte de una de las reservas subterráneas de agua dulce más importantes del continente (Acuífero Guaraní) y por ser un país productor y exportador de alimentos al resto del mundo. Pero también es el país con mayores desigualdades del continente y uno de los diez más desiguales a escala global. En Paraguay, 4 de cada 10 personas viven por debajo de la línea de pobreza, más de la mitad de ellas en condiciones de pobreza extrema; el 2% de la población concentra más del 70% de las tierras, y los minifundios productivos sólo representan un 4% de la tierra de cultivo. En el terreno socio político Paraguay, que sufrió la dictadura más prolongada del continente (1954-1989), es uno de los países con mayores niveles de corrupción a nivel mundial.

En los acontecimientos en torno al juicio político “express” al que ha sido recientemente sometido el ex presidente del país —procedimiento legal a priori según las disposiciones del Derecho interno, pero cuya legitimidad ha sido cuestionada desde diferentes sectores y organismos tanto nacionales como internacionales—, es el país el que puede salir perdiendo. Más allá de las razones aducidas por los sectores triunfadores y de su conformismo con el recambio presidencial, el proceso debe constituir una nueva llamada de atención para el funcionamiento de la novel democracia paraguaya.

Así las cosas, el desafío de Paraguay es hoy lograr una mejor calidad democrática y un aceptable funcionamiento de sus instituciones, así como una aproximación de la clase dirigente a gran parte de la población, más allá de la identificación genérica en torno a banderas o partidismos políticos. La realidad del país requiere de esta madurez político-institucional, puesto que es condición ineludible para reducir la pobreza y la exclusión de la mayor parte de la población, revertir paulatinamente la indiferencia y el recelo entre clases sociales y poner límites al creciente y drástico deterioro del medio ambiente y la biodiversidad. 

Todo ello sin olvidar factores igualmente relevantes, como la necesidad de impulsar un desarrollo real y sostenible del medio rural, hoy caracterizado por la pobreza de sus comunidades campesinas e indígenas; el éxodo de población a las grandes ciudades, o la abundancia de grandes latifundios, en ocasiones improductivos y con frecuencia dedicados a la agricultura extensiva, muchas veces descontrolada y contaminante.

En este contexto, la Fundación CIDEAL trabaja en Paraguay desde 1995, llevando a cabo acciones destinadas a promover la creación de tejido económico y social y a apoyar la participación e incidencia ciudadana en las políticas públicas, especialmente por parte de población campesina e indígena del interior del país.

La sociedad paraguaya afronta actualmente intensos desafíos. La participación y la implicación activa de la ciudadanía se perfila como un aliado vital para apuntalar en positivo el proceso de cambio.

Daniel Pavón Piscitello
Delegado regional de la Fundación CIDEAL en el Cono Sur

 

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