La cooperación: tocada, pero no hundida

Es verdad. El sector de la cooperación  atraviesa horas bajas, los fondos decrecen y la imagen de la tijera planea irremediablemente sobre los titulares de nuestras noticias. Nos inquieta ─a ratos nos indigna─ pensar en el futuro de nuestro trabajo, de nuestros proyectos, y de los millones de personas implicadas en ellos en todo el mundo. Es verdad, estamos preocupados, y tenemos motivos para ello.

Pero también es verdad que somos gente acostumbrada a desenvolverse en las circunstancias más adversas. Por la propia naturaleza y razón de ser de nuestras organizaciones, sabemos trabajar en escenarios complejos, y no sólo eso: sabemos, o al menos intentamos, mejorar esos escenarios, hacer de ellos un lugar mejor, con un futuro mejor.

Es cierto que nos enfrentamos a una situación muy difícil, pero parémonos a pensar: ¿qué se necesita para hacer frente a una situación de crisis? Dinero, sí, es evidente, pero no sólo dinero. Y, modestia aparte, de lo demás, no andamos mal provistos.

Se necesita rigor y esfuerzo, y cualquiera que haya trabajado en el sector sabe lo riguroso que hay que ser para llevar a cabo y coordinar acciones de cooperación internacional, desde su identificación hasta su evaluación, y la intensa dedicación que ello requiere. Se necesita talento y creatividad para imaginar, planificar e implementar modos alternativos y novedosos de hacer frente a escenarios complejos y cambiantes. Se necesita versatilidad para adaptarse a dichos escenarios y valor para no instalarse (acomodarse) en la rutina de acciones y procedimientos prestablecidos, tradicionales y muchas veces mejorables. Y también se necesita corazón, o tripas, o cerebro (que cada cual lo asocie al órgano que mejor le plazca), en definitiva, se necesita sentir: motivación, ilusión, convicción…

En resumen, para salir adelante se necesitan recursos de muy diversa índole. Algunos, lamentablemente, escasean, y no hay que dejar de hacer todo lo que esté en nuestra mano por reivindicarlos. Pero otros nos sobran, y flaco favor nos hacemos si dejamos que la anestesia del desánimo emborrone esta certeza.

Y esto se podría quedar en una oda a la esperanza, quizá un tanto tibia y naíf, o traducirse en una apuesta firme por continuar trabajando para superar los obstáculos que frenan el desarrollo y para contribuir a la erradicación de la pobreza y la exclusión social. Tenemos recursos y capacidades para ello, pero hay que reajustar la maquinaria, y en este punto nos atrevemos a sugerir algunos ingredientes clave: participación, coordinación y, sobre todo, muy especialmente en estos tiempos, innovación. Y con innovación nos referimos a la incorporación de nuevos modelos de gestión, a la integración de nuevos actores,  a nuevos patrones de interacción entre ellos, al diseño o refuerzo de nuevas modalidades de actuación, a generar, en definitiva, nuevas formas de hacer las cosas.

Es verdad. El sector de la cooperación  atraviesa horas bajas. Las malas noticias de estos últimos tiempos nos han dejado a todos un poco tocados, pero no hundidos, y nosotros navegamos en un barco que no se puede abandonar… ni estamos dispuestos a hacerlo.

Por Manuel Gómez Galán
Director general de la Fundación CIDEAL

Anuncios

8 pensamientos en “La cooperación: tocada, pero no hundida

  1. Felicidades por el comentario Manuel y por la iniciativa del Blog. Estoy completamente de acuerdo. Siguiendo tu metáfora del barco me viene a la cabeza el verso de Fernando Pessoa…”Navegar é preciso…” (Navegar es necesario).

    Puede que haya llegado el momento de apostar por un tipo de cooperación para el desarrollo basada más en redes que en agencias, más en intercambios de conocimiento y circulación de saberes, con aprendizajes recíprocos, que en grandes inversiones en infraestructuras o en proyectos costosos, más en la lógica (y la necesidad) de la complementariedad entre agentes del desarrollo, explorando mejor los espacios de convergencia entre sus recursos, sus capacidades y sus enfoques diversos, que en la lógica de la competencia (y la descoordinación que generaba), más en la dinámica de las alianzas y del trabajo conjunto que en las dinámicas del “sálvese quién pueda” o del “que cada uno aguante su vela” .

    En definitiva, que miremos también a otras formas de cooperación, que cada vez son más posibles, deseables y urgentes. La Cooperación Sur – Sur, con todas sus imperfecciones como toda obra humana, nos puede enseñar algunos caminos, no para copiarlos sino para trillarlos a partir de nuestras propias características como organizaciones, universidades, agencias públicas, etc…

    saludos para todo el equipo de CIDEAL
    Bruno Ayllón Pino
    IUDC-UCM

  2. Felicitaciones a Manuel por ese mensaje, esa es la Actitud! En crisis pero con los animos arriba!
    Un abrazo a todo ese grupo humano, q lucha por la cooperacion y el servicio a los demas. Felicitaciones! Sigan adelante, vendran tiempos mejores.

  3. Pingback: La cooperación: tocada, pero no hundida « Gente fina's Blog

  4. Jamás llegaron a buen puerto, a la orilla, quienes decidieron abandonar el barco, de ellos ya sabemos donde terminaron; por ello se hace más necesario, como dice nuestro estimado amigo Manuel; Innovar y cada amanecer despertarnos con ganas de remar o incluso en noches obscuras y con el vendaval en su apogeo, remar, remar. Es más llevadero y exitoso si NOS juntamos, NOS apoyamos; eso que hemos olvidado, el NOS, de NOSotros; de trabajo en RED, todos y todas.

  5. Gracias, Manuel, por un artículo tan oportuno, como necesario en este momento.
    Siguiendo con los barcos…
    Efectivamente, el casco del nuestro tiene una vía de agua. Importante.
    Se puede responder con la parálisis, la resignación, ante la tromba de agua que amenaza la sala de máquinas, y puede hacer desaparecer el pasaje… Salir corriendo hacia los botes salvavidas… Abandonar el barco a la deriva, haciendo peligrar, o desaparecer, su valiosa carga: profesionalidad, conocimiento, experiencia, trabajo bien hecho, credenciales… Pérdida irreparable!
    O reaccionar con coraje, energía, ingenio,,,,, para cauterizar la herida.
    Aunar esfuerzos, pensar, replantear, rediseñar, buscar medios… Reafirmar el compromiso con el desarrollo humano como derecho, renovar las ilusiones en los proyectos, confiar en la propias fuerzas, afrontar el reto para que la Cooperación salga reforzada.
    Pasar a la acción, seguir en la acción, para que el barco siga navegando

  6. Manuel, enhorabuena por este blog e iniciativa.
    Un día un buen amigo me dijo: ” yo con la crisis me crezco”. Tu y CIDEAL igual!
    Siempre punteros, siempre en la cresta de la ola, afrontando el temporal y dando coordenadas.
    Ojalá estos momentos, complicados para todos, no hagan reflexionar, interiorizar y sacar lo mejor de nosotros mismos y de todo el sistema de la cooperación internacional.
    Siempre,
    Luisa Moreno
    URJC

  7. FELICIDADES MANUEL, ESTE ES EL MOMENTO DE DEMOSTRAR QUE EL INGENIO COMBINADO CON LA EXPERIENCIA EN LOS TEMAS DE COOPERACION INTERNACIONAL,SON RECURSOS PODEROSOS PARA CONTRIBUIR AL DESARROLLO HUMANO.

  8. Gracias a todos por vuestros comentarios, son para el equipo de CIDEAL y para mí un estímulo real. He estado un tiempo fuera, pero a mi regreso no quería dejar pasar la oportunidad de responderos a todos personalmente.

    Efectivamente Bruno, ha llegado el momento de apostar a fondo por otro planteamiento de cooperación. Con gente imaginativa y perseverante como tú es posible avanzar en esa línea, así que te animamos a que sigas participando y haciéndonos llegar tus ideas y comentarios, que son siempre un impulso para la reflexión.

    Muchas gracias Sonia, con una actitud adecuada, es más fácil enfrentarse a las dificultades.

    Amigo Vladimir, continuaremos remando hasta que el viento vuelva a ser favorable. Acabará escampando, trataremos de salir lo antes posible de la tormenta…

    Querida Pilar, como sabes bien, nuestro compromiso con “el barco” es irrenunciable. Maniobraremos cuanto sea necesario para que siga navegando.

    Querida Luisa, Victor Hugo decía algo así como: “El futuro tiene muchos nombres. Para los débiles es lo inalcanzable. Para los temerosos, lo desconocido. Para los valientes es la oportunidad”. Vamos a ver si logramos formar parte de estos últimos…

    Ana, estoy totalmente de acuerdo con que el ingenio, unido a cierta experiencia, es un arma poderosa. Si a esto le añadimos una dosis de entusiasmo, casi todas las resistencias son superables.

    Manuel Gómez Galán

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s