El dilema sirio

La masacre continua en Siria sin que la Comunidad Internacional haya dado con el antídoto para frenar a las huestes de Bachar Al Assad. La incertidumbre y la inestabilidad apuntan hacia un transición ordenada y negociada que hacen improbable una intervención militar en Siria.

Damasco tiene una gran importancia estratégica para toda la región; si cae el régimen de Al Assad cambiaría todo el panorama regional . Siria es un eje de orden y seguridad para Oriente Medio pues es una frontera estable para Israel a pesar de los problemas que le acarrean Hezbollah en el Líbano y Hamas en los territorios palestinos.

Siria: la reina del tablero regional

El régimen de Assad tiene un Ejército poderoso y más apoyo interno y externo que Libia. Las potencias regionales como Irán , Arabia Saudí, Turquía o Israel andan vigilantes porque cualquier movimiento en el tablero las puede dejar fuera de juego. Libia era un peón de la Primavera Árabe, sin embargo, Siria es la reina del tablero regional. Un tablero con muchos jugadores y con intereses distintos:

Irán es el gran aliado de Siria. A través de su territorio hace llegar las armas a Hezbollah en Líbano,  a Hamas en Gaza y a la Jihad. Un nuevo gobierno sirio sería un golpe en la línea de flotación para el régimen de los ayatolás. Siria se ha convertido en el principal escenario de la batalla contra Irán y en su principal talón de Aquiles, su supervivencia es un asunto de seguridad nacional para los persas.
Lo que se juega en Siria es un enfrentamiento entre sunitas (Arabia Saudí y Al Qaeda) y chiítas (alauies sirios e Irán).  Las monarquías del Golfo fomentan con la Liga Árabe la resolución de la crisis y promueven una fuerza de Naciones Unidas para frenar la matanza. Resulta paradójico que quienes aplastaron la revuelta de Bahrein con el Consejo de Cooperación del Golfo, lideren la revolución en Siria, aunque lo hagan para contener al enemigo chií. Además, hay que  recordar que a finales de febrero el líder de Al Qaeda, Ayman Al Zawahiri,  hizo llamamiento a los musulmanes para que viajen a Siria a luchar contra la dictadura alauí
La  prioridad de Qatar y Arabia Saudí es derrocar un régimen proiraní como el de Assad pese a que no son partidarias de transiciones hacia la democracia. Los países del Golfo serían partidarios de armar a la oposición siria, un armamento que podría llegar desde Jordania o  el Líbano pese a los problemas internos que se podrían causar con Hezbollah en el país de los Cedros.

Rusia afirma su neutralidad pero vetó la Resolución de la Liga Arabe del 4 de febrero que condenaba la violencia y apoyaba la transición política.  Le disgusta la intervención occidental, teme la inestabilidad regional y le preocupa que los islamistas ganen terreno en su patio trasero. Rusia quiere preservar a a su aliado en la región y la base naval de Tartus. Damasco es el tercer comprador de armas de Moscú  que desde 2007 ha recibido 3.600 millones de euros en material de guerra.

Alianza chino-rusa

China recibe gran parte de su crudo de Irán, una razón de peso para vetar resoluciones de la ONU pese a que declare su neutralidad y negocie aumentar las importaciones de Arabia Saudí. Para el profesor Pei, del Claremont MacKenna College, el otro interés que pude tener Beijing en la zona es mantener una alianza diplomática con Rusia. El 5 de febrero ambas vetaron la resolución de la ONU pero Siria no merece la pena para China como para usar su valioso derecho a veto en el Consejo a no ser que sea para mantener un eje con Moscú frente a Occidente . Otro factor, que puede explicar el veto chino es su hostilidad ideológica a las transiciones democráticas. Si la primavera rusa hiciese caer a Putin, Beijing se encontraría como el único gran poder dictatorial en el Consejo de Seguridad.

Para autores como Nicholas Noe, Washington debe adoptar un postura realista en el caso sirio. Assad todavía  tiene fuerte apoyo en el ejército, las élites y otros segmentos de la población, que podrían prolongar el derramamiento de sangre con algunos apoyos exteriores como el de Irán o Hezbollah.

Los conflictos sectarios 

También hay que tener en cuenta el crisol étnico-religioso de Siria y los conflictos sectarios que dividen a los aluíes (12% de la población)  y otras minorías, kurda y drusa, o las 11 ramas del cristianismo (10%) frente a la mayoría suní (74%); lo que podría levantar las tensiones con el vecino Líbano; con  Iraq, que cuenta con una minoría chií armada, o con Turquía, pues en Siria residen 250.000 kurdos a los que Assad naturalizó como nacionales hace menos de un año pero que no han renunciado a formar un solo país en las fronteras de Irak, Siria y Turquía.

En el país otomano también hay que tener en cuenta el movimiento de refugiados, unos 10.000 en una frontera de 900 kilómetros, que puede causar una crisis humanitaria. El concurso de Ankara sería necesario para crear una zona de seguridad a los rebeldes. Un Iraq fragmentado o una Siria hostil podrían aumentar la inestabilidad de Turquía sobre todo en el Sudeste kurdo. Turquía además depende de las importaciones de gas de Irán.

Otro actor relevante en la zona es Israel. Su problema es que Damasco caiga en manos de Irán, o que sus armas caigan en manos de terroristas.  El temor de Israel es una Siria desestabilizada en la que Teherán se haga fuerte y  asuma el  control de los misiles con cabezas químicas que pueden alcanzar el país hebreo.

Acuerdo con Assad

Para algunos analistas quizás sea más realista buscar un acuerdo con Assad para estabilizar la deteriorada situación regional, permitiendo que un contingente de ONU y la Liga árabe verifiquen  la salida de la artillería y el intercambio de prisioneros políticos. Además, bajo sus auspicios,  organizar una Conferencia de reconciliación nacional fuera de Siria que establezca los cimientos de una nueva Constitución y supervise unas elecciones parlamentarias multipartidistas a final de año y unas presidenciales en 2013, junto con la apertura de una investigación sobre la violencia del pasado año. Además es necesario hacer un llamamiento al Ejercito Libre de Siria con el fin de que suspenda sus operaciones y crear una zona de seguridad para sus familias en la frontera con Turquía y Jordania. Para lograr el apoyo de Moscú, EEUU debería ofrecer a Rusia el mantenimiento del puerto de Tartus y Latakia y que siga siendo el principal suministrador de armas de Siria.

La otra opción es armar a los rebeldes o darles apoyo aéreo pero quizá  es lo que busca Assad para acabar con máxima brutalidad el enfrentamiento. Crear corredores humanitarios en la frontera con Turquía podría ser el riesgo de una nueva Sbrenica.

El dilema de la intervención

El dilema que  se plantea en Siria es si debe la Comunidad Internacional intervenir para prevenir el asesinato en masa de civiles pese a que no se sabe si las consecuencias posteriores pueden ser peores.  En Siria han muerto 9.000 personas, en la Libia de Gadafi con 250 muertos, según HRW, se intervino.

La comunidad internacional lleva doce rondas de castigos políticos que no han causado efecto al régimen sirio pero no se ha iniciado el proceso para incriminar a Al Assad ante el Tribunal Penal Internacional, algo que si se hizo con Gadafi en la primera resolución que la ONU dictó sobre Libia.

Injerencia humanitaria

La doctrina de la Responsabilidad de Proteger (RdP), que aprobaron China y Rusia en 2005,  permite la injerencia por motivos humanitarios en la soberanía nacional de un Estado que “no puede proteger a su población del genocidio, los crímenes de guerra, de la limpieza étnica y de los crímenes contra la humanidad”. Está claro que el estado sirio no solo es incapaz de proteger a su pueblo, sino que su propio gobierno está cometiendo esos crímenes. Cuanto más dudas y más tiempo pierde el Consejo de Seguridad, más vidas masacra el dictador. El mensaje de caos post Assad parece haber calado en la Comunidad Internacional. Un comunidad que no mira con los mismos ojos lo que sucedió en Libia y lo que pasa actualmente en Siria, donde el dictador se cuida de usar la aviación para evitar la zona de exclusión aérea. Assad gana tiempo y sigue masacrando a país dividido en plena guerra civil.

Miguel Angel Benedicto. Twitter: @benedictosolson

Publicado en Revista Atenea.

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