La encrucijada europea

“Situación difícil en que no se sabe qué conducta seguir”. Así define el diccionario de la RAE la palabra encrucijada, y nos sirve. Aunque suene a tópico: Europa está en una encrucijada, y en tanto que somos precisamente su razón de ser, los ciudadanos y ciudadanas tenemos algo que decir, o al menos deberíamos tenerlo.

Europa atesora una larga trayectoria como exponente de justicia social, como vanguardia de derechos y libertades, como depositaria de valores sociales y culturales y también como buque insignia del Estado de bienestar. Por todo ello Europa “cuenta” en el mundo, encierra unos valores reconocibles y reconocidos universalmente, que están asociados a la idea de progreso humano entendido desde su perspectiva más amplia.

Sin embargo, esa realidad parece ahora un espejismo. Cualquiera que hoy mismo lea un periódico, brujulee un poco por Internet o encienda la televisión percibirá una imagen bien distinta, especialmente en España, donde desde hace ya algunos meses capeamos como podemos esta tormenta perfecta que se nos ha venido encima. De algún modo, en pleno temporal, Europa parece detenida, paralizada, estancada…

Y de ahí lo de la encrucijada, esa “situación difícil en que no se sabe qué conducta seguir”. Y de ahí que sea un momento adecuado para actuar, para resituar a Europa en las coordenadas que siempre la han identificado y para resucitar sus valores, ese espíritu de defensa del bien común, esa manera de entender la vida, esa “marca Europa” a la que no deberíamos renunciar. Hemos de intentar, en estos momentos, que logre imponerse la cara positiva, hoy adormecida, de ese esfuerzo común que ha estado avanzando durante varias décadas. La ciudadanía espera una reacción, esperamos que despierte Europa.

Algunos dirán que podemos perpetuarnos en la espera. Y tal vez sea cierto, si dejamos exclusivamente sobre los hombros de los Gobiernos y las instituciones europeas el peso de la profunda reforma estructural que requiere la Europa actual. Pero es que precisamente la esencia de esa reforma pasa por potenciar el papel de la ciudadanía y por llegar a ser protagonistas de las decisiones que nos afectan directamente. Europa es algo más que una pugna soterrada entre Gobiernos para imponer o evitar ajustes y condiciones cuyos destinatarios somos los ciudadanos, como está ocurriendo ahora mismo. Así que deberíamos “pensar en grande” e ir haciéndonos oír, a la espera de que el armazón institucional se desperece por fin y pongamos en marcha la necesaria metamorfosis para encarar con éxito las próximas décadas en un contexto mundial incierto.

Incluso en estos momentos, en que parece que la incidencia de la ciudadanía es mínima, existen canales de participación (léase, por ejemplo, la Iniciativa Ciudadana Europea ) y tenemos espacios de intervención: utilicémoslos. Que, al menos, podamos decir aquello de “por mí que no quede”, nos jugamos mucho.

Por Manuel Gómez Galán
Director general, Fundación CIDEAL

Facebook: https://www.facebook.com/manuel.gomez.galan
Twitter: @MGGalan

     

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4 pensamientos en “La encrucijada europea

  1. Estoy de acuerdo contigo Manuel, en que los principales protagonistas deben ser la misma ciudadanía, que despierten a luchar por lo que siempre fue Europa o España. Nosotros los de los países pequeños, hemos estado acostumbrados a mirar a Europa como ese faro que guía y apoya, siempre en alto, no caido ni derrotada, Me apena mucho porque como tu bien lo mencionas, España es uno de los países que en cuanto a organismos internacionales, siempre ha apoyado y defendido el bien común, preocupados en ayudar a los más pequeños, a los más pobres. Que la ciudadanía luche por esa marca que siempre ha sido EUROPA…!

    Se dice que Toda crisis trae consigo nuevas oportunidades, abre nuevas puertas, pero no esperen que eso suceda solo; deben descubrirlo, construirlo y sobre todo luchar!

    Bien dicho Manuel, sigue llamando la atención a tus compatriotas, para que pronto, esta crisis, no se más que un mal sueño.

    Un abrazo

    Sonia

    • Gracias por tus palabras de ánimo, Sonia.

      Como tu sabes bien, Europa es un “mecanismo” con muchos botones y muchos pesos y contrapesos, pero los próximos meses van a ser decisivos para ver cómo continúa el guión de esta película de la que formamos parte. En cualquier caso, es necesaria una reforma profunda y para eso hacen falta también más ciudadanas y ciudadanos que se sientan europeos y actúen en consecuencia, antes de que al paso que vamos, se nos conviertan en escépticos o en manifiestamente antieuropeos.

      Manuel Gómez Galán

  2. Manuel, j’aime vraiment beaucoup, en tant que “citoyen européiste convaincu”, cette analyse de notre situation actuelle. L’Union européenne fut créée en son temps pour mettre en place un système, basé sur l’effort commun des pays participants de bonne volonté, pouvant garantir que jamais plus (nunca jamás…) le continent européen ne soit la proie de conflits sanglants… Et il faut reconnaître qu’à cet égard éh bien le pari est réussi: des sièces de guerres incessantes ont été rangés au placard depuis les années 50. Malheureusement, le pouvoir décisionnel s’est sans cesse éloigné d’avantage du citoyen normal, du passant dans la rue, des gens sans histoire… C’était sans doute le prix à payer… Nous avons sans cesse, en Europe “de l’Ouest”, recherché la facilité, le confort, la délégation et la gestion de nos petits problèmes à notre “Pacha Mama” à nous, la société de bien-être… et de consommation. Aujourd’hui, en 2012, nous ne savons plus nous assumer nous-même, ni conserver par nous-même notre santé, nous devons nous assurer et rassurer pour tout et pour rien, nos femmes mettent au monde leurs enfants de manière chaque jour plus médicalisée, nos anciens meurent souvent dans la solitude et l’abandon le plus absolu, loin de leurs êtres les plus chers. Je n’hésite pas à dire qu’aujourd’hui, en Europe, nous ne savons plus naître, nous ne savons plus mourir, et entre les deux, je ne suis pas sûr que nous sachions encore vivre!!! Est-ce là le bien-être auquel nous aspirons toutes et tous bien légitimement??? Nous sommes redevenus des enfants (ici dans le sens négatif du terme)… ou des moutons… Ces temps de crise sont des moments clés pour rebondir, et pour puiser dans nos ressources créatives de nouvelles manières de faire… et d’être… Je suis persuadé que les gens et les peuples d’autres continents peuvent nous aider aujourd’hui à trouver de nouvelles pistes de croissance… intérieure. Mais n’est-ce pas là la définition-même d’une véritable Coopération, d’une entraide universelle au sein du genre humain?

    • Merci, Renaud, pour tes commentaires. Je suis d´accord sur le fait qu´aujourd´hui nous ne sommes pas seulement face à une crise économique. Nous sommes aussi face à une crise de valeurs. Et même plus, face à une crise existentielle. Il faut revitaliser un sens de la vie qui s´est dilué dans notre environnement quotidien qui nous a progressivement assoupi.

      Pour cette raison sont bienvenues toutes les suggestions de différentes provenances. La grandeur de l´Europe a été maximale quand elle a été ouverte au monde. La future de l´Europe passe par une nouvelle forme de réouverture au monde.

      Cordiales salutations,

      Manuel

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