Mauritania: Entrevista con Francisco Sancho, Coordinador General de la AECID.

El coordinador de la cooperación española en Mauritania cuenta cómo tratan de mantener a flote la ayuda bajo la amenaza terrorista

La amenaza terrorista y la inestabilidad política del vecino Malí han convertido a Mauritania en un barco a la deriva. La sequía y la subida del precio de los alimentos pone en peligro a quince millones de personas en el Sahel. «Hay una alarmante carencia de agua potable y los alimentos se acaban. Si no llueve en los próximos meses la situación puede ser dramática, especialmente en las zonas rurales», dice Francisco Sancho, coordinador general de la Agencia de Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) en este país magrebí.Tres catalanes fueron secuestrados en 2009 en Mauritania cuando formaban parte de una caravana humanitaria. Fueron liberados en Malí meses después tras el pago de un rescate. Los dos cooperantes españoles secuestrados en octubre al sur de Argelia, Ainhnoa Fernández y Enric Gonyalons, siguen en manos de sus captores. Todo apunta a que también en Malí.

—¿Cómo condiciona la amenaza terrorista?

—Los occidentales somos un objetivo claro para el terrorismo. Los secuestros están ahí. Por un lado está el negocio económico que conlleva un rescate y por otro el nivel de información que genera. Ninguno de nosotros estamos libres de sufrirlo.

—¿Qué medidas toman para proteger a los cooperantes?

—No podemos mantener personal desplazado en zonas más allá de la capital, salvo casos concretos. En otros países donde yo he trabajado se puede vivir en ciertas áreas durante un tiempo, pero aquí es imposible. Los cooperantes se desplazan con una orden de misión, pero tienen que retornar, algo que aumenta su esfuerzo ya que aquí los viajes son muy largos y pesados. La ayuda no se interrumpe pero es evidente que disminuye bastante.

—¿Y si un compañero es secuestrado?

—Daña demasiado en todos los sentidos. Se produce un nivel de inseguridad inmediata en el ámbito familiar, personal y por supuesto profesional. Sobre el terreno se produce una retirada inmediata de personal en la zona.

—¿Cómo afecta a la población local?

—Un secuestro tiene un fuerte impacto en la ayuda humanitaria, somos muy frágiles. En momentos de crisis puede hacer mucho daño. De hecho hay que decir que Mauritania cuenta con menos personal humanitario que otros países.

—¿El riesgo del terrorismo puede frenar el desarrollo del país?

—La amenaza no es que pueda frenar el desarrollo de Mauritania, es que lo ha frenado ya. Antes el país gozaba de un turismo importante, y esto generaba una economía que llegaba a muchas zonas. Esto está tocado ya. No se recomienda viajar ni al norte ni al noreste del país. Muchos negocios han cerrado.

—¿Qué futuro tiene el país con esta amenaza?

—El futuro no es muy halagüeño. Yo trabajo en desarrollo y sé que tengo que creer en el futuro, pero la situación no es fácil. Mauritania tiene una reciente historia democrática de medio siglo. La constitución de una nación unida está aún por llegar, algo que genera desigualdades económicas, sociales y culturales. La posibilidad de una nación que integre todas esas culturas es hoy muy difícil.

—Y para colmo, la sequía…

—La inseguridad alimentaria es un mal crónico de la región, una carencia que se ha visto agravada ahora. Hablamos de casi un millón de personas en riesgo sólo en Mauritania. Los grupos más vulnerables son mujeres y niños. El diez por ciento de la población sufre ya desnutrición severa.

—¿El conflicto de Mali ha sido contagioso?

—Ha traído a personas vinculadas al terrorismo. Existe más riesgo de atentados El conflicto en Mali ha pasado de ser un problema interno a ser regional. Ahora la declaración de un estado tuareg supone la división del país, pero no hay que olvidar que tuareg hay muchos, en Argelia, en Niger o aquí. A todo ello hay que unir los cerca de setenta mil refugiados malienses que han llegado huyendo de la violencia.

—Luego, el contagio es inminente…

—Por supuesto. Estamos hablando de un pueblo que va más allá de un territorio. Está extendido por los países vecinos por razones políticas. Esperemos que sólo llegue a ser crisis humanitaria pero si sigue avanzando la situación puede complicarse.

—Y con este panorama, ¿Cuáles son los proyectos de la Agencia de Cooperación?

—Tratamos de llevar el pescado mauritano a un precio bajo al interior. Pretendemos que Mauritania no dependa sólo de lo que compra. El 70 por ciento de los productos vienen de fuera. El sesenta por ciento de la población vive en una situación de inseguridad alimentaria, y cuando hay crisis como ahora, esta población pasa a sufrir desnutrición. Queremos minimizar el impacto de la crisis alimentaria, éste es sólo uno de ellos.

Visto en : abc.es

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