El Tercer Sector, en un cambio de época

La mayor parte de acciones son de tipo operativo, respuestas acción-reacción: ajustes de equipos, reducción de estructuras, cierre o adaptación de servicios, seguimientos presupuestarios estrictos, acciones de búsqueda de fondos, etc.

La cuestión es que, pese a la cantidad de acciones que hacen las entidades, cuesta mucho ver los efectos de estos cambios más allá de efectos puntuales. Una razón puede estar en el enfoque operativo que tienen la mayor parte de estas acciones. Son cambios operativos que procuran responder a circunstancias concretas. Pero muy pocas veces responden a una lógica transformadora de cambios estratégicos.

Son respuestas adecuadas para navegar en una época de cambios, pero lo que estamos viviendo parece ser más un cambio de época. Y a un cambio estratégico de este calibre difícilmente serán efectivas respuestas concretas, acciones puntuales para corregir detalles.

El tercer sector ya vivió un cambio de época hace una veintena/treintena de años con la emergencia de una Administración Pública “moderna” que contaba con el tercer sector como un aliado para el desarrollo de políticas sociales, de cooperación internacional, ambiental, culturales, etc. Y las entidades del tercer sector reaccionamos a este cambio de época con una estrategia de fortalecimiento interna, estructural, procedimental y de gestión para dar respuesta a los requerimientos de este “aliado” que haría posible nuestros proyectos de mejora social: certificados de calidad, subvenciones y convenios, aprender a justificar y a vivir en las convocatorias, a reunirse con técnicos y políticos, etc. En definitiva, en estos veinte o treinta años hemos dibujado las organizaciones que tenemos ahora: organizaciones con capacidades, competencias y estructuras potentes para gestionar la relación con el actor público.

En el cambio de época que estamos viviendo ahora se está redefiniendo el rol de la Administración Pública en nuestros proyectos de acción. Todavía no sabemos el resultado del nuevo escenario, pero hay elementos que se van dibujando: el apoyo de la Administración Pública no desaparecerá pero dejará de ser un apoyo casi único para pasar a ser complementario en proyectos de apoyo y utilidad social contrastada. Es decir, la complicidad social es un elemento clave para la entidad del tercer sector de los próximos años.

Y reestructurar la organización para dar respuesta a este cambio de época requiere un enfoque de cambio estratégico transversal que va más allá de la suma de cambios operativos: las personas implicadas en los proyectos, esenciales para las organizaciones, deberán realizar un esfuerzo para adaptarse al cambio, adquiriendo las competencias necesarias para afrontar los retos que se presentan.

*Un verdadero cambio cultural organizacional que afecta a nuevas capacidades, nuevas competencias y nuevas formas estructurales, para conseguir organizaciones que permitan complicidad social, necesaria para aportar valor social sostenido* en este cambio de época que estamos viviendo.

Publicado en blog www.tercersector.net
Autor – Pau Vidal. Coordinador del Observatorio del Tercer Sector
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