Oportunidades que la crisis nos brinda

Precisamente ahora que los fondos escasean, quienes trabajamos en cooperación estamos más obligados que nunca a realizar un ejercicio responsable para revisar en profundidad nuestras maneras de trabajar y adaptar tanto los instrumentos y modalidades de cooperación como las herramientas de gestión para lograr que nuestra cooperación sea más eficaz.

Múltiples frentes demandan nuestra atención que, muy probablemente, exigirán formas diferentes de hacer las cosas y la adopción de enfoques y propuestas innovadores. Entre los retos pendientes, es necesario avanzar de una vez por todas hacia una mayor concentración de los esfuerzos de cooperación en un número menor de países y en una cantidad más manejable de temas por país, en consonancia con nuestros recursos, especialización, experiencia y trayectoria.

Debemos también mejorar la calidad de los procesos de diálogo de políticas, para que los esfuerzos conjuntos con nuestros socios bilaterales y multilaterales se orienten claramente hacia resultados de desarrollo que mejoren objetivamente las condiciones de vida de las personas, poniendo el énfasis principalmente en los logros y no tan sólo en el esfuerzo de cooperación; ello exigirá, entre otras cosas, desarrollar nuevas capacidades en nuestro personal, reforzando sus dotes de dirección estratégica, de negociación, facilitación y acompañamiento de procesos.

También hemos de idear y poner en marcha instrumentos de gestión que propicien una más efectiva coordinación entre los actores de la cooperación española presentes en cada país, de manera que la AECID, los organismos de la Administración pública, las organizaciones de la sociedad civil y las empresas conformen verdaderas alianzas para el desarrollo, alineadas con las políticas públicas de desarrollo de los países socios y en las que cada uno aporte valor de acuerdo con lo que mejor sabe hacer, asegurando una mejor división del trabajo y una mayor complementariedad en la práctica cotidiana de nuestra cooperación. Es imprescindible, asimismo, fortalecer el seguimiento y evaluación de nuestras estrategias e intervenciones de cooperación en cada contexto, ya que sólo a través de una revisión sistemática de las mismas y sus logros sabremos si resultan o no exitosas para contribuir al cambio social que dicen perseguir, podremos aprender de la experiencia y, consecuentemente, tomar decisiones más informadas para asignar los exiguos recursos de cooperación.

Y probablemente tengamos también que explicar mejor a los ciudadanos los logros tangibles que se obtienen con su aportación como contribuyentes, demandando su apoyo no sólo con discursos que apelen a la solidaridad, sino con datos que demuestren que esos esfuerzos valen la pena, porque sirven para mejorar la vida de muchas personas. Esto exige redoblar nuestro compromiso con la transparencia y con la rendición de cuentas.

El nuevo Plan Director, que en estos días se está elaborando, es una magnífica oportunidad para establecer un marco de metas comunes y compromisos específicos para afrontar estos desafíos. Sólo si los abordamos de forma conjunta, firme y decidida nuestra cooperación saldrá fortalecida en el futuro.

Luis Cámara
Director de Asistencia Técnica de la Fundación CIDEAL

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3 pensamientos en “Oportunidades que la crisis nos brinda

  1. Luis, muy interesante las precisiones que señalas, quienes estamos vinculados a procesos de planificación y cooperación del desarrollo, quizás conocemos más de una intervención que nos ha dejado alguna lección aprendida o experiencia adquirida y que bien podría ser consolidada en un texto, que pueda servir como guía o manual para quienes recién comienzan en el mundo de la cooperación del desarrollo.
    Aunque las experiencias son diversas y con distintos niveles de precisión, dependiendo del contexto y actores (instituciones públicas, organizaciones de la sociedad civil, empresas), la participación de ellos han generado verdaderas alianzas para el desarrollo y, conforme lo señalas han otorgado un aporte valido para la obtención de resultados.

    Comparto también la necesidad de fortalecer el seguimiento y evaluación de las estrategias e intervenciones de cooperación, su registro permitirá sistematizar las mismas y conocer sus logros.
    Saludos cordiales,

  2. Interesante el comentario pero creo que además de concentrarse es necesario revisar también en el impacto de la Cooperación y no lo digo porque crea que no funcione, al contrario si se hiceran las cosas como deben hacerse efectivamente nuestros países podrían disminuir la pobreza, pero muchas veces los recursos se quedan en manos de actores que simplemente sostienen su burocracia con los recursos y lo que les llega a los “beneficiarios” es un porcentaje mínimo. En los países latinoamericanos muchos proyectos sociales se concentran en organizaciones cuyo carácter para nada es social y son simples negociantes que se venden como “salvadores” de la población pobre y vulnerable. El mismo proyecto se lo presentan a los organismos de Cooperación, a las Alcaldías Municipales, a las Gobernaciones, es decir son “expertos en bajar recursos” pero con ese dinero que reciben si se podrían generar resultados tangibles, que realmente le cambiaran positivamente y de manera perdurable la vida a estas personas. Ojalá organizaciones como el CIDEAL haya visto estos aspectos y pueda aportar en la construcción de un panorama mejor. Fraternal saludo y felicitaciones por el trabajo que realizan.

  3. Luis tienes toda la razon como siempre. No soy excesivamente optimista respecto al nuevo PD con sinceridad LOLA Martin VillalbaV

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