Fortalecimiento institucional de entidades de cooperación


¿Por qué fortalecer?
Son varios los motivos que pueden esgrimirse para avalar la necesidad de que las organizaciones de cooperación y ayuda al desarrollo se fortalezcan progresivamente, tanto en los países donantes como en los países socios. Entre ellos podemos señalar:

a) Un escenario internacional y una agenda global del desarrollo y la cooperación en continua y rápida evolución y revisión, en respuesta a los desafíos y problemas que la globalización plantea en términos de reducción de la pobreza, construcción de la paz, prevención de conflictos, migraciones, seguridad, medio ambiente, etc. Cualquier entidad que actúe en el ámbito de la cooperación para el desarrollo ha de analizar y conocer permanentemente ese contexto, ser capaz de anticiparse y adecuarse a las tendencias que lo caracterizan, proceder a una “gestión adaptable” para dar sentido a su existencia y asegurar su supervivencia y, en última instancia, contribuir a un sistema de cooperación al desarrollo más ordenado y eficaz y con mayor potencial transformador.

 b) La exigencia de la “rendición de cuentas” a la que las entidades de cooperación están sometidas, entendida en un triple sentido:

1) para contribuir a la producción de resultados significativos en términos de desarrollo

2) para proporcionar información oportuna y transparente de los resultados obtenidos

3) para asegurar una utilización racional y eficiente de los recursos que les confían los ciudadanos

 c) La conveniencia de que las organizaciones de cooperación sean vistas y se perciban a sí mismas como parte de un sistema más amplio de ayuda al desarrollo a cuya coherencia, eficacia y calidad tienen la responsabilidad de contribuir. Toda organización de cooperación debería por tanto contemplar entre sus propósitos, además de los objetivos institucionales o de aquellos directamente relacionados con la satisfacción de sus usuarios o grupos

de interés más cercanos, algunos objetivos de mejora del sistema del que forma parte, en el plano sectorial y global. En última instancia, la cooperación para el desarrollo se sustenta en ideas y valores de solidaridad, responsabilidad compartida, alteridad, empatía y defensa del interés general o colectivo.

 d) Las nuevas formas y sistemas de organización –organizaciones menos jerárquicas, más descentralizadas y de funcionamiento en red- y la necesidad de contar con equipos humanos más preparados, con nuevas habilidades profesionales y relacionales –comunicación, facilitación, negociación, logro de acuerdos, etc.- y capaces de trabajar en contextos multiculturales.

Sigue leyendo … http://fortalecimiento.cideal.org/

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