Innovar todavía es posible: cinco claves para convertir a su organización en innovadora.

Enric Segarra Profesor ESADE Bussines School

A menudo, uno escucha en foros, tertulias e, incluso, en algunas aulas, que eso de la innovación es pura cuestión de presupuesto y el paradigma aceptado es que “a más presupuesto, más innovaciones”.

Eso de entrada parece razonable, aunque si uno se para a pensar un poco, llega a la conclusión de que si fuera así, no se explicaría que otros perfectos desconocidos con pocos medios como Michael Dell, Anthony Ryan, Joseph Bezos, Igvard Kamprad y un largo etcétera hayan podido reventar las reglas del juego en industrias bien establecidas, con empresas gigantescas que invertían de manera sistemática ingentes cantidades de dinero para innovar. Y la explicación es bien fácil. No solo es el dinero lo que cuenta (aunque sí), sino que lo más importante es la capacidad de ver e imaginar lo que otros no ven. 

Creatividad sería la palabra exacta para definirlo… pero eso por sí solo no basta. Creatividad para imaginar lo que únicamente aparece claro en nuestra mente, y rapidez, desparpajo y confianza para actuar y hacer realidad lo que a priori pueda no parecer tener sentido. Ese es el verdadero cóctel que hay que preparar. ¡Esa es la ecuación para ganar! ¿Y cómo se consigue eso?, se preguntará. Para lo primero, desarrollar nuestra capacidad de imaginar, no hay demasiada dificultad, pues todos tenemos un potencial (creativo) que en la mayoría de los casos está aún por explotar. Sin embargo, “¿acaso se puede aprender a ser creativo?”, dirá. Pero esa no es la pregunta. La pregunta correcta es, “¿acaso se puede ser más creativo de lo que soy?”. Y, ahora sí, la respuesta es inequívoca. ¡Sí!

La segunda parte de la ecuación es ya otro cantar. Hablamos de ser más atrevidos, más capaces, menos timoratos, de hacer, de actuar, de empujar, de proponer, de entusiasmar. Si hablamos de los autoemprendimientos no hay demasiado problema, el emprendedor no debe dar demasiadas explicaciones a nadie más que a él (al menos al principio), para actuar únicamente debe creer y apostar; al fin y al cabo, lo único que arriesga es su propio coste de oportunidad (dejar a un lado “la comodidad” y “la seguridad” que conlleva trabajar para un tercero). Sin embargo, cuando de lo que hablamos es de innovar desde dentro de una empresa ya bien establecida, con sus propias dinámicas, inercias y reglas no escritas, ahí sí, el reto es de magnitud colosal. La intra-innovación es un deporte de riesgo. Las personas con iniciativas dentro de las empresas no acostumbran a encontrarse con un camino de rosas pues, en general, las organizaciones tienden a ser antibióticas con respecto a la innovación y, aunque en muchas de ellas el discurso sea proinnovación y cambio, la realidad es otra bien distinta. No es que no se innove por falta de recursos, no es que no se innove por falta de ideas, por falta de oportunidades o de ganas. No se innova porque demasiado a menudo innovar da pánico, porque la innovación abre la puerta a lo incierto y lo incierto siempre trae de la mano cambio. El cambio nos da miedo y este sentimiento, que resulta de lo más humano, lo vivimos como una debilidad. Es entonces cuando intentamos revestir ese miedo de racionalidad y buenas excusas para evitar –o, al menos, demorar– ese viaje hacia lo desconocido.

Asumiendo que, llegados a este punto, el lector se siente aludido por el tema (poco o mucho, pero no indiferente), describiré una manera de superar ese miedo. Con el fin de echar por tierra la excusa de que en general no somos en absoluto creativos o de que eso de la creatividad es solo para unos pocos agraciados con un don, les contaré cómo se educa a las personas que etiquetamos como creativas, para que ustedes mismos sigan la receta si así lo desean.

Para lo segundo, para eliminar esa condición antibiótica al cambio que las organizaciones, en general, desarrollan con facilidad, también voy a dar cinco claves. El fin último: convencerles de que innovar es todavía posible.

 Acceder al artículo completo: http://liderazgo.esadeblogs.com/files/2012/06/120606-Enric-Segarra-5-claves-organizaci%C3%B3n-innovadora.pdf 

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