El difícil camino hacia Tahrir de las mujeres egipcias

Hossam el-HamalawyTranscurridos casi dos años y medio desde el inicio de la “revolución” egipcia y la caída del régimen de Mubarak, Egipto vive uno de los momentos más difíciles de su historia reciente. El país hace frente a una división política sin precedentes, que corre el riesgo de fracturar Egipto de manera irreparable.

Y ello en medio de una crisis socioeconómica que no deja de agravarse. La continua falta de diésel, gasolina y electricidad; la fuerte inflación de un mercado que importa prácticamente todo lo que consume; la falta de divisas extranjeras, y la falta de seguridad desde el desmantelamiento de los aparatos y cuerpos de seguridad del Estado en enero de 2011, hacen que el malestar de la sociedad egipcia aumente cada día.

Y en este escenario de por sí extremadamente complejo son las mujeres, una vez más, uno de los colectivos que más sufre las consecuencias.

En Egipto, a pesar de ser considerado históricamente cuna de los movimientos árabes de defensa de los derechos de las mujeres, éstas se encuentran con frecuencia marginadas, tanto en el ámbito privado o familiar como en la esfera pública.

En enero de 2011, sin embargo, asistimos a un fenómeno extraordinario: miles de mujeres de todas las edades y clases sociales se lanzaron a las calles, junto a los hombres, para reivindicar una reforma radical y el final del autoritarismo y la represión política en el país. La sociedad egipcia dejó de lado durante varias semanas las constricciones culturales y tradicionales de una sociedad profundamente patriarcal.

Las esperanzas que muchas egipcias albergaron en la revolución, como detonante de un cambio que hiciera posible un compromiso social con sus derechos, no tardaron en verse truncadas. Bajo el pretexto de acabar con cualquier vestigio del régimen anterior, desde los sectores más conservadores se ha intentado impugnar gran parte de las reformas legales destinadas a mejorar la situación jurídica de las mujeres.

En los años previos a la caída de Mubarak, fueron emprendidas importantes reformas legales en ámbitos relativos al estatus personal, económico, social y político de las mujeres egipcias. Gran parte de estas reformas fueron apoyadas por la mujer del expresidente egipcio, por lo que se dieron a conocer como Leyes Suzanne Mubarak. Sin embargo, hay que tener presente que tras estas leyes hay años de trabajo y esfuerzo de numerosas ONG y agrupaciones de mujeres que, desde hace décadas, luchan por mejorar las condiciones de vida de las mujeres en Egipto.

Más preocupante si cabe ha sido el incremento en estos dos años y medio de la violencia contra las mujeres. Las imágenes de agresiones sexuales colectivas en la emblemática Plaza Tahrir (De la liberación), no sólo han dejado al descubierto la impunidad legal, política y social de la que gozan estos actos, también han puesto de manifiesto la necesidad urgente de que la ciudadanía egipcia tome conciencia de la imposibilidad de construir un futuro nuevo para Egipto sin la presencia y participación de las mujeres en un plano de igualdad. Cualquier otro escenario estará abocado al fracaso. La participación de las mujeres es, hoy más que nunca, un elemento impulsor del desarrollo fundamental.

La Fundación CIDEAL desarrolla desde hace años, junto con entidades y ONG egipcias, proyectos dirigidos a reforzar las capacidades y condiciones socioeconómicas de las mujeres y los jóvenes en distintas regiones del país. Estos proyectos se llevan a cabo principalmente en zonas rurales y urbanas desfavorecidas, como los denominados “asentamientos informales”. Las intervenciones se dirigen fundamentalmente al empoderamiento de las mujeres, facilitando su acceso a sus derechos sociales y económicos, y fomentando su inclusión en el desarrollo de la comunidad.

Para ello, hemos puesto en marcha diferentes líneas de trabajo, como actividades de sensibilización de la población sobre cuestiones relativas a derechos de las mujeres, igualdad de género, salud o alimentación; prestación de asistencia social, jurídica y administrativa; formación profesional en ámbitos con posibilidades de inserción profesional en el mercado laboral de las zonas de actuación, y fomento del autoempleo, apoyando la creación de microempresas y capacitando a las mujeres en técnicas empresariales y de gestión.

Amal Abu-Warda, Fundación CIDEAL en Egipto

Fotografía de Hossam el-Hamalawy

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