Los desafíos de las ONG en el actual escenario egipcio

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Desde el siglo XIX las organizaciones de la sociedad civil, especialmente las de carácter religioso, han estado presentes en la escena pública de Egipto. Su labor se ha centrado, fundamentalmente, en complementar la actuación gubernamental en la provisión de servicios y bienes a los sectores más desfavorecidos de la sociedad.

A pesar del importantísimo rol que desempeñan, el trabajo de las ONG en Egipto se enfrenta a numerosos obstáculos. La sujeción a uno de los marcos legales más restrictivos a nivel internacional, la vigencia del estado de emergencia durante tres décadas o el acoso y hostigamiento de los cuerpos de seguridad del Estado, son algunos de los factores que han condicionado su actividad en las últimas décadas.

A pesar del protagonismo que tuvieron las organizaciones de la sociedad civil en la revolución del 25 de enero (de 2011) y la posterior caída de Mubarak, la “luna de miel” con los sucesivos Gobiernos de transición no tardó en desvanecerse. Sólo dos semanas después de la renuncia de Mubarak, varios activistas eran detenidos. En los últimos dos años y medio, el debate sobre la financiación de estas organizaciones se ha politizado aún más, como puso de manifiesto la condena de 43 trabajadores extranjeros y egipcios de varias ONG internacionales y, especialmente, la cobertura mediática que recibió la noticia.

Aunque por lo general el debate y la controversia se centran fundamentalmente en las organizaciones dedicadas a la defensa de los derechos humanos y, más concretamente, aquellas que reciben fondos extranjeros, la realidad es que las restricciones acaban afectando a todas las organizaciones. A los problemas tradicionales que las ONG venían afrontando —como la falta de apoyo legal, administrativo y económico por parte de las instituciones públicas; las restricciones al desarrollo de nuevos proyectos o los obstáculos burocráticos para sencillas gestiones administrativas—, en este último período se han sumado nuevos desafíos que dificultan enormemente el desarrollo de sus actividades. La inestabilidad que vive el país, y que afecta directamente al trabajo sobre el terreno; los retrasos de meses que a veces requiere la obtención de las autorizaciones pertinentes; el bloqueo de los fondos y cuentas bancarias, o el borrador de una nueva ley de ONG aún más restrictiva que la vigente, son algunas de las nuevas dificultades que afrontan actualmente las ONG en Egipto.

Las ONG desempeñan un papel fundamental en el apoyo a numerosos colectivos de la sociedad egipcia en grave situación de exclusión y desamparo, especialmente de aquellos que quedan fuera de la cobertura de los planes de desarrollo nacional. Por ello, resulta apremiante la necesidad de un debate transparente, serio y responsable sobre el futuro de estas organizaciones.

Mientras las organizaciones de la sociedad civil no puedan desempeñar su trabajo sin injerencias por parte de los intereses gubernamentales, no será posible consolidar una sociedad civil fuerte e independiente en Egipto, lo que en último término condicionará las posibilidades de éxito del actual proceso de transición que vive el país.

Amal Abu-Warda, Fundación CIDEAL en Egipto.

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